Uno de los temas de actualidad en el sector del diseño de oficinas trata de cómo deberán ser las nuevas oficinas a partir de ahora. Teniendo en cuenta factores de salubridad e higiene obligatorios para afrontar no solo el Covid-19, si no también como aspectos relevantes a mantener e incorporar  de forma permanente.

Una de las cuestiones abordadas a la hora de escoger los materiales para revestir el suelo es qué tipo de pavimento puede ser el más idóneo. ¿Podemos seguir usando la moqueta o es mejor el suelo vinílico o el suelo laminado?

En este post hemos querido reflexionar sobre las ventajas y cualidades que tiene la moqueta como producto técnico y el porqué se puede seguir teniendo en cuenta para revestir nuestras oficinas. Lo hacemos de la mano del fabricante de moquetas belga Modulyss.

Moqueta modular como pavimento en nuestras oficinas

Además de la flexibilidad en su proceso de instalación, la creatividad y personalización que nos aporta por sus diseños y la variedad de formatos disponibles, elegir una moqueta modular como pavimento en nuestras oficinas es una buena elección. Aporta a nuestro proyecto elementos medioambientales, de sostenibilidad, confortabilidad y de salubridad, tan importantes siempre, pero ahora con mayor interés para el usuario final.

Muchos creen que las moquetas modulares son negativas para el asma y las alergias, sin embargo,  no es verdadero, las fibras textiles que se utilizan hoy en día, mantienen a los alérgenos fuera del aire. La investigación ha demostrado consistentemente que las moquetas modulares en realidad mejoran la calidad del aire interior, ya que actúan como una trampa, captando y manteniendo el polvo y los alérgenos fuera del aire que respiramos. En pocas palabras, lo que cae sobre la moqueta modular tiende a quedar atrapado y se elimina mediante la aspiración diaria o una limpieza más profunda por extracción.

Colección DSNG Cloud en lamas