La revolución tecnológica y las herramientas de uso digital al alcance de todos han sido la base para la revolución en las formas de trabajo y por lo tanto, la necesidad de crear nuevos espacios dentro de las oficinas adaptados a éstos nuevos conceptos. La tendencia al diseño de los espacios sin barreras que fomenten la colaboración y las sinergias entre equipos de trabajo fue el primer paso, y una tendencia que aún persiste.

En estas zonas open space se busca el equilibrio entre la flexibilidad, la comodidad y la ergonomía de los puestos de trabajo. Las compañías son conscientes de que su mayor activo son las personas, sus trabajadores, y por lo tanto entienden que se les debe ofrecer un entorno de trabajo agradable y un mobiliario ergonómico: mesas regulables en altura, sillas ergonómicas y asientos que permitan trabajar en posición ergonómica, soluciones que ayuden a la acústica del espacio…etc.

Surgen también nuevas necesidades de uso personal como las taquillas, donde las personas disponen de un espacio individual donde guardar sus pertenencias.  Así mismo, debido al aumento del uso de nuevos medios de transporte alternativo utilizados por las nuevas generaciones, hay necesidad de crear espacios donde guardar bicicletas o patinetes eléctricos. El reto es integrar éstos elementos en el conjunto del espacio para que sean prácticos y de fácil acceso.

Se crean espacios de valor añadido, donde las personas puedan desempeñar su trabajo de manera informal, fuera de su mesa de trabajo. Zonas de reunión alternativas en espacios abiertos, que fomenten la creatividad ya sea de forma individual o colectiva. La tendencia en auge de las áreas soft seating nace a partir de ésta necesidad. Zonas de sofás, butacas, pufs y mobiliario acústico que bien conjugados ofrecen espacios agradables, flexibles y funcionales.